Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

8 de septiembre de 2009

¿Nos van a salir ahora con la lucha de clases?



Estoy apenado. La sociedad española pierde a chorros sentido común. Esa gran virtud de la burguesía, de quienes tienen un punto de cultura (no hace falta mucha) que les hace ver la realidad con prudencia. La ruptura y la lucha de clases se han consagrado este fin de semana en Rodiezmo. Se me antoja que el secreto del éxito del PSOE actual es la radicalización de la gente y la desaparición de la clase media. Que todo el mundo se defina en esta forma maniquea de hacer la política. Una vez definidos, encasillados, etiquetados no cambiaremos el sentido de nuestro voto aunque el ejecutivo lo haga endiabladamente mal. Esa forma de fidelización política a través de la inoculación del odio al contrario es un paso más en la destrucción del poco criterio que puede quedar a los ciudadanos en este país.




El acto mitinero de Rodiezmo ha tenido una puesta en escena rancia, de otro tiempo, con puños en alto y soflamas contra el empresariado que sirven para distraer la atención de los que van a ser sin duda los grandes perjudicados de la crisis. Se ha demostrado, además que son ZP y su partido quienes tienen interés en desempolvar todas las luchas y enfrentamientos del pasado.


¿Es eso progresismo? Parece más bien un avance hacia la cubanización de España, aunque suene increíble en medio de esta Europa moderna y civilizada.




El rey de las piruetas imposibles y las palabras huecas se ha quitado la corbata como todos los años para dirigirse a las clases obreras y recordarles que les dará migajas de los Presupuestos Generales del Estado. Recién regresado de ligar bronce en La Mareta, una mansión de lujo perteneciente a Patrimonio Nacional y procedente de un regalo de la monarquía jordana a nuestro rey, ZP se ha puesto a regalar los oidos a los suyos, consiguiendo hacerles aun más fieles pero acrecentando cada vez más la distancia con los que discrepamos de sus consignas propagandísticas.



La ineficacia, improvisación e irresponsabilidad se han hecho nuevamente patentes, pero se ha logrado el objetivo: Hay menos criterio y más fidelidad. La sociedad es un poco más idiota. Como las dos niñatas que flanqueaban a Zapatero levantando su puño.






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