
Willy Toledo y Orlando Zapata: ¡Qué diferencia entre ambos!
El primero el negro y el segundo el blanco. No me refiero a las pieles sino a los corazones.
Uno ha crecido con oportunidades dentro de un mundo libre y civilizado. Ha podido elegir la prensa que lee cada día. Tiene disponible incluso el Granma, para formar su opinión como quiera. Puede votar a gobernantes nacionales, locales y autonómicos, puede consumir cultura, puede elegir productos en el mercado. Y en los ratos libres, puede hasta jugar a ser solidario. Es de esos que viajan a Cuba y le gusta descubrir una Cuba no contaminada por el imperialismo yanqui, pero aquí, en su país se beneficia de todo aquello que ha traído la sociedad competitiva y consumista.
El otro es un albañil, en un país en el que está limitado lo que puede ganar. Vivía en una isla atrasada en la que hombres y mujeres se prostituyen con los turistas y el gobierno lo permite. Le metieron en la cárcel por ir a una manifestación. Por tener una opinión. Por ser crítico. Por ser libre. En esa isla no se puede tolerar que nadie sea libre. Pese a todo, ese hombre negro valiente, lo fue. Y el camino que escogió, le llevó a la muerte.
Hoy, con su cuerpo caliente, no puede defenderse de la calumnia inmisericorde de un miserable, que le llama delincuente porque lo ha leído en alguna parte. Como decía Carlos Payá, seguramente hará falta enseñarle a Willy Toledo la camisa ensangrentada de su hijo, que guarda la madre de Orlando.
Pero da igual. La gente como Toledo es pedernal puro y hacen que este mundo sea peor para todos.
El primero el negro y el segundo el blanco. No me refiero a las pieles sino a los corazones.
Uno ha crecido con oportunidades dentro de un mundo libre y civilizado. Ha podido elegir la prensa que lee cada día. Tiene disponible incluso el Granma, para formar su opinión como quiera. Puede votar a gobernantes nacionales, locales y autonómicos, puede consumir cultura, puede elegir productos en el mercado. Y en los ratos libres, puede hasta jugar a ser solidario. Es de esos que viajan a Cuba y le gusta descubrir una Cuba no contaminada por el imperialismo yanqui, pero aquí, en su país se beneficia de todo aquello que ha traído la sociedad competitiva y consumista.
El otro es un albañil, en un país en el que está limitado lo que puede ganar. Vivía en una isla atrasada en la que hombres y mujeres se prostituyen con los turistas y el gobierno lo permite. Le metieron en la cárcel por ir a una manifestación. Por tener una opinión. Por ser crítico. Por ser libre. En esa isla no se puede tolerar que nadie sea libre. Pese a todo, ese hombre negro valiente, lo fue. Y el camino que escogió, le llevó a la muerte.
Hoy, con su cuerpo caliente, no puede defenderse de la calumnia inmisericorde de un miserable, que le llama delincuente porque lo ha leído en alguna parte. Como decía Carlos Payá, seguramente hará falta enseñarle a Willy Toledo la camisa ensangrentada de su hijo, que guarda la madre de Orlando.
Pero da igual. La gente como Toledo es pedernal puro y hacen que este mundo sea peor para todos.

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