Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

12 de abril de 2010

Una pesadilla que ya dura demasiado

Uno se desespera cuando lleva tiempo nadando contra corriente, recibiendo una bofetada tras otra: Gobernantes insufribles que vuelven a ser reelegidos, niñatas que consiguen que se apruebe en el Congreso una sectaria ley del aborto, arribistas que lanzan descuentos en sus clínicas abortistas, cizañeros sin escrúpulos y sin carrera encumbrados al Ministerio de Fomento, pajines que se hacen con el poder en un populoso ayuntamiento de la costa, gracias a un tránsfuga, tramas Gürtel removidas a conciencia y publicitadas con dosificador tras la preconstitución de pruebas y el acceso de periodistas a sumarios secretos…

Cunde el desánimo cuando uno lleva tiempo asistiendo en medio de la impotencia al reinado de la mediocridad y la progresía destructora de nuestro país, al aumento del paro, al hundimiento de nuestra imagen y prestigio internacional, a la amistad oficial con líderes bananeros del Caribe o Sudamérica, llanitos del estrecho o sátrapas del magreb, en lugar de los socios geopolíticos que nos corresponderían, cuando no transcurre un solo día sin ver cómo sigue progresando – inasequible al desaliento – la labor destructora de cualquier rasgo de cultura tradicional o folclore de nuestro país, al que se quiere vestir aceleradamente en otra piel.

Entran ya casi las manías y las paranoias, el pensar que hay una especie de mano negra que está desmantelando todo aquello sobre lo que nos asentamos. Por si resultaran insuficientes los sinsabores, nos encontramos con una dolorosa victoria del equipo representante del separatismo catalán que nos va a someter a la doble humillación de ganar la liga y la copa de Europa en el Bernabéu.

Entretanto la crisis sigue galopando y a aquellos que deben tomar medidas para resolverla, solo se les ocurre subirnos el IVA y reducirnos los sueldos.

¿Cuándo despertaremos de esta pesadilla?

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