¿Qué ha ido la huelga general?
Un pulso falso para que los sindicatos intenten demostrar que siguen siendo lo que ya no son. El poder político les ha corrompido. Las subvenciones para cursos, las indemnizaciones por la supuesta pérdida de propiedades inmobiliarias hace ya muchos años, las comisiones por los expedientes de regulación de empleo, la participación en la gestión de los planes de pensiones de los funcionarios, la inversión de los fondos destinados pro los ciudadanos a cooperativas de viviendas… Todo esto ha corrompido a estos empresarios de pacotilla.
De verdad que les respetaría si hubieran desempeñado su verdadero papel (el que todavía pueden protagonizar quienes conserven algo de espíritu crítico).
Pero ahora les aflora la crítica ficticia y edulcorada hacia un gobierno compadre. Y lo que es peor: La crítica genérica y rancia a los empresarios, como si fueran señores de chistera y puro, preocupados de conspirar continuamente contra la clase trabajadora.
Están perdiendo apoyos y lo tienen bien merecido, porque un sindicato no está para ser manipulado por un partido político. Un sindicato que se preciara debería rechazar cualquier fondo proveniente del bolsillo de todos los españoles, estén afiliados o no.
Un pulso falso para que los sindicatos intenten demostrar que siguen siendo lo que ya no son. El poder político les ha corrompido. Las subvenciones para cursos, las indemnizaciones por la supuesta pérdida de propiedades inmobiliarias hace ya muchos años, las comisiones por los expedientes de regulación de empleo, la participación en la gestión de los planes de pensiones de los funcionarios, la inversión de los fondos destinados pro los ciudadanos a cooperativas de viviendas… Todo esto ha corrompido a estos empresarios de pacotilla.
De verdad que les respetaría si hubieran desempeñado su verdadero papel (el que todavía pueden protagonizar quienes conserven algo de espíritu crítico).
Pero ahora les aflora la crítica ficticia y edulcorada hacia un gobierno compadre. Y lo que es peor: La crítica genérica y rancia a los empresarios, como si fueran señores de chistera y puro, preocupados de conspirar continuamente contra la clase trabajadora.
Están perdiendo apoyos y lo tienen bien merecido, porque un sindicato no está para ser manipulado por un partido político. Un sindicato que se preciara debería rechazar cualquier fondo proveniente del bolsillo de todos los españoles, estén afiliados o no.
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