Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

17 de octubre de 2011

Una traición y una indignidad. No tiene otro nombre.

No puede calificarase de otra manera: Lo que hoy se va a perpetrar es una gran indignidad. Una traición a la mayoría de los españoles que deseamos el fin de la ETA, pero no de esta manera. Una vez más estos socialistas esperpénticos que nos gobiernan consideran que el fin justifica los medios.
No tienen excusa posible. Ni siquiera el verdadero propósito que les moviliza es el fin del terrorismo. Lo que de verdad quieren es una rentabilidad electoral, de ahí la fecha, nada casual, en la que se va a celebrar esta farsa de conferencia.
Se traen unos mediadores a sueldo y organizan una pantomima pagada con cargo a los fondos reservados de la hacienda pública española (es decir, con cargo al bolsillo de todos los ciudadanos a quienes nos repele esta escenografía hipócrita) y creen que con ello van a conseguir el apoyo de no se qué votantes.
Espero de verdad que la gente no sea estúpida y caiga de nuevo en la trampa de la paz. Porque sí, esta conferencia de alguna manera es el 11M de las próximas elecciones generales, el golpe de efecto de Rubalcaba, instigador y organizador en la sombra de esto.
Es y ha sido siempre Rubalcaba el que ha estado detrás del mal llamado proceso de paz, el que ha marcado las pausas y los avances en la hoja de ruta, que muchos se han hartado de denunciar. ¿Quién puede hoy criticar lo más mínimo a Mayor Oreja? Él lo predijo y aquí está ya la escenografía de una traición.
Creo que a estas alturas la mayoría de los españoles tenemos claro que el final de ETA sólo puede ser la entrega de las armas sin condiciones por parte de un grupo terrorista. Hay algunos, sin embargo que se obstinan en seguir atajos para explotar electoralmente el supuesto éxito de que no haya muertos, aunque sigan habiendo armas, zulos, amenazas, Kale borroka y acoso sobre una parte de la población que vive coaccionada. Pues no. Aquí no hay nada de lo que alegrarse. Y casi diría lo que a algunos les puede parecer una barbaridad: Es mejor afrontar los muertos con dignidad que entregarse a los asesinos.
Ya se cometió en el pasado el error de permitir a los pro-etarras ir al Parlamento de Estrasburgo. Ahora se acude a una Conferencia para que – como acertadamente dice Rosa Díez – “el mundo sepa que hay un territorio invadido por España y Francia, cuyos ciudadanos ansían recuperar la libertad. Un territorio en el que los luchadores por la paz se han visto obligados a matar a sus convecinos para conseguir la verdadera democracia…”
En esta conferencia no hay nada claro de partida: No se sabe a ciencia cierta quién la financia, ni nadie lo quiere declarar, pese a que haya periodistas que lo han intentado saber. Todos podemos sospechar que ha sido el gobierno español. El de las víctimas y maketos es quien paga. Pero oficialmente no se reconoce. Los políticos principales de ese gobierno tienen hoy la consigna de declararse esperanzados pero al margen de esta negociación, pero el hecho es que acuden Totorika o Eguiguren (el primero de ellos alcalde de Ermua, cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco). Es una postura cómoda con la que intentan simultáneamente no ofender a la mayoría de los españoles indignados ante esta claudicación y satisfacer las pretensiones nacionalistas de escenificar de esta manera el final de un grupo terrorista que ni ellos ven ya viable.
El problema es que están olvidando la justicia. Están pasando por encima de las víctimas. Y además lo hacen con una finalidad partidista y sucia. La fecha en la que esta escenificación se produce es la prueba palpable de que el gobierno español es quien lleva la batuta de este concierto desafinado. No es casualidad que estén tan cerca las elecciones generales y Rubalcaba necesita un revulsivo. Manda narices que todo esto se vaya a hacer cuando a él le conviene.


Los españoles de bien no podemos permitir esta injusticia y esta salida en falso. Aquí no ha habido una guerra. Solo unos cobardes asesinatos hechos por gente desalmada a gente inocente. Nada más. Aquí ha habido unos que han causado sufrimiento y otros que han sufrido. Cuando se genera una importante deuda de una parte con otra, es natural que el deudor quiera dejar a cero el saldo. Por eso siempre son aquellos que causan mayor sufrimiento los que quieren echar pelillos a la mar. Y a aquellos que de verdad han sufrido (las únicas víctimas en este escenario) es a quienes cuesta enormemente cerrar la herida. Creo que aún así, estarían dispuestos si el cierre de este capítulo consistiera en la rendición incondicional de una banda terrorista arrepentida. Pero no es el caso. No hay arrepentimiento por ningún lado. A este paso serán los familiares de las víctimas, quienes tendrán que pedir perdón por obstaculizar con su presencia el bonito movimiento por la paz al que asisten fulgurantes y bien pagadas estrellas de la mediación internacional (auténticos despachos de consultores con un tenderete muy bien montado).

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