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Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

13 de octubre de 2011

Una topo en el Ministerio



Enric Juliana, habitual tertuliano de Onda Cero y director del diario catalán “La Vanguardia” , a propósito del desfile celebrado ayer con motivo de la festividad del día de la Hispanidad, ha analizado con gran generosidad la intervención de la ministra Carme Chacón, a la que considera maestra en el arte mediático. Desde la óptica de un catalán, preocupado por lo que de ofensa puede tener la fiesta nacional para su (otra) nación, es natural que la actuación vergonzante de la ministra le parezca bien.
Si se contempla desde la óptica de alguien que sienta España, las medidas tomadas por Chacón no son saludables mediáticamente, ya que no le benefician en absoluto sino que – una vez más – la llevan al descrédito y confirman que es un topo dentro del ministerio de defensa colocado allí para dinamitar desde dentro, de forma artera y silenciosa, cualquier asomo de prestigio que aún conserven nuestras FAS y cualquier cariño de la ciudadanía que aún sean capaces de concitar.
Por supuesto que ha fracasado en su empeño, ya que ese prestigio y ese cariño se mantienen intactos para la mayor parte del pueblo español. Y por eso mismo la maestría a la que alude Juliana sólo puede entenderse en el ámbito nacionalista, desde donde se hubiera deseado que esta fiesta no se hiciera o se hubiera celebrado pidiendo perdón. Chacón les ha sido útil a su juego, porque ella misma se aproxima a sus posturas y sólo le falta pedir perdón a sus paisanos por la mera existencia de las FAS, cuyo mando institucional tan indignamente desempeña desde el ministerio.
Ayer sus medidas de “maestría” consistieron en alejar al público del desfile para que no se oyeran las manifestaciones de su ya tradicional indignación. También redujo el gasto invertido en todos los aspectos: Desfilaron menos aviones y vehículos, y menos hombres, la ceremonia fue más rápida, faltaron ministros, a los que no se obligó a asistir (alguno de ellos muy ocupado en preparar su defensa ante un panorama tan negro como el petróleo de las gasolineras). Y por último hizo unas declaraciones que mostraban a las claras cuáles eran sus verdaderas intenciones: Que la fiesta de la Hispanidad fuera cada vez más civil y menos de las FAS. Viniendo de iun ministro de defensa resulta difícil de entender. Pero claro: Ella concibe (y su jefe también, ya que de otro modo la habría cesado) las FAS como un equipo de bomberos que van a apagar los fuegos para que el ancianete del pueblo pueda jugar al dominó tranquilo. O como una cuadrilla de albañiles que van a reconstruir territorios en los que ha habido algún conflicto, por supuesto siempre en misiones de paz, no vaya a ser que reconozcamos que estamos enviando a nuestros soldados a conflictos de guerra y ante la impopularidad de la decisión perdamos la intención de voto de aquellos que nos colocaron donde estamos. Esto es, perdamos la simpatía de los pacifistas.
En el fondo estamos ante la historia de un gran despropósito: Zapatero y por extensión su ministra aunque ella llegara después, alcanzaron el poder aprovechándose del impacto que tuvo sobre la ciudadanía un atentado terrorista que hizo anidar en el corazón de muchos bienintencionados un deseo de paz. Naturalmente sobre estos votantes la propaganda mediática se preocupó de relacionar el atentado con nuestra presencia en escenarios internacionales de guerra – lo cual está por demostrar – y consiguió una aversión a todo lo que recordara la verdadera razón de ser de los ejércitos. Aquí sí que tuvieron una gran habilidad para manejar los medios. Se dieron pasos calculados que fueron en su momento muy rentables en términos electorales. La descortesía frente a la bandera americana cuando ZP no se levantó al pasar ésta frente a la tribuna en el desfile del año 2003, cuando todavía era jefe de la oposición. O la constitución de la Plataforma de Apoyo a Zapatero (“PAZ”) con la que hábilmente un político sinvergüenza se auto-identificaba con algo tan sagrado como es la paz.
Con ese beligerante pacifismo casaba ciertamente mal un ejército. Por eso desde entonces se han visto obligados a hacer todo tipo de piruetas para justificar pasos a los que se hajn visto obligados debido a la simple naturaleza del estado español y a su posición en la comunidad internacional. Así hasta llegar a tener más en presencia en Afghanistan (y más caídos por la patria) de la que se tuvo nunca en Irak. O hasta llegar a cerrar un trato con los EEUU para colaborar con ellos en el escudo antimisiles impulsado en su día por Bush y permitir la llegada de más soldados y barcos a la base de Rota. Sin embargo nunca han perdido la necesidad de congraciarse con ese sector del electorado pacifista, verde, simpatizante con las minorías sexuales … la necesidad de conservar ese maniqueísmo y falso progresismo, para el que las armas y el ejército son una realidad molesta que en el fondo se aborrece.
Es en ese contexto donde Juliana sitúa la habilidad mediática de la ministra, a la que ve actuando en función de la próxima convocatoria de movilizaciones de los indignados del 15M. Cierto. También Carme Chacón actúa pensando en los votos de su PSC, entre cuyos afiliados hay mucho charnego nacionalista que aborrece la bandera española (de ésos que se estaban ayer preguntando qué se celebraba).
De ser eso así, la ministra no actúa pensando en su responsabilidad institucional, sino en su interés partidista. Poca visión de Estado tiene aquél que intenta acallar el papel histórico de nuestras FAS en mil batallas y que se dedica a cerrar banderas de la Legión o a impedir la participación de las FAS en actos festivos o religiosos. Pero ¿Qué podemos esperar de alguien que simpatiza con quienes quieren separarse de España… de alguien que se solidariza con quien habla de la “puta España”?
Como es natural, aquellos que acuden al desfile y que sienten a España y su bandera, le dedican unos merecidos pitidos y abucheos. Tanto ZP como ella misma hacen gala de una inusitada desfachatez que les impide asumir esa pública censura y les hace identificar sus personas con el papel institucional que tienen, para intentar librarse de las críticas. Pero lo cierto es que a quien abuchea el pueblo soberano es a ellos; Sólo a ellos: Ni al Rey, ni a la bandera, ni mucho menos a los participantes en la parada militar, sólo a quien indignamente la organiza y preside en contra de sus principios. Porque son los mismos que han dinamitado la Constitución Española, los mismos que hablan de nación de naciones, los mismos que suscribieron el Pacto del Tinell, los mismo que se avergüenzan de la bandera española fuera de las celebraciones de la “roja”.
Por cierto, cada vez veo más gente que lleva orgullosamente esa bandera colgada del retrovisor de su coche o en la pulsera de su reloj. La progresía censora y sectaria al final ha conseguido lo contrario de lo que pretendía.

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