Desde hace unos años es como si hubiéramos entrado en un
túnel oscuro de desencanto, malas noticias, ruina, controles administrativos,
abuso de los poderes públicos e indefensión. Yo creía que el PP íba a ser más
respetuoso con la libertades individuales y algo menos proteccionista, pero han
optado por esa estúpida senda de intervencionismo idiota, un mal remedo de lo que
hacen en otros países más ricos y con la población más contenta. Los
ministerios, las consejerías autonómicas, los ayuntamientos, las múltiples
administraciones de todo signo luchan por las competencias y por poder meter la
mano en el bolsillo de los ciudadanos igual que hojas de arbusto en una selva
cuando se sobreponen a otras para que les llegue la luz. Las estructuras
administrativas tienden siempre a engordar y a autojustificarse y, para ello,
cuentan con la inestimable ayuda de empresas especializadas en sacarles el
dinero. No tienen más que captar la voluntad del dirigente – que además estará
allí por un tiempo limitado – (porque ya sabemos que a los políticos no les
gusta echar raíces en los órganos administrativos, sino pasar por ellos como un
tornado que lo destrozara todo a su paso). ¿Cómo lo hacen? Con comisiones, con
pagos en especie…
Así se encuentra el sufrido ciudadano con aeropuertos
inútiles, con un montón de paneles luminosos en las carreteras, que solo sirven
para hacer indicaciones estúpidas y distraer al conductor, con silos de sal
que han surgido como setas en muchos recodos de nuestras carreteras para
abastecer a las quitanieves en un par de temporales de nieve que pueden
producirse al año, sedes administrativas faraónicas, comités y consejos multiplicados hasta el infinito, subvención de actividades formativas cuya eficacia nadie controla sobre los más disparatados asuntos etc.
Para controlar la honradez de los políticosa éstos a veces se dotan de órganos y consejos, con lo cual multiplican aún más el número de altos cargos chupando del bote, y no vale para nada porque a sus integrantes les falta independenmcia y les sobra el temor de perder su chollo.
Sería imprescindible una justicia independiente de verdad y una regulación inflexible y rigurosa , pero nadie se atreve a dar el primer paso, porque en este sistema, todos los que están en el poder están corruptos.
Para controlar la honradez de los políticosa éstos a veces se dotan de órganos y consejos, con lo cual multiplican aún más el número de altos cargos chupando del bote, y no vale para nada porque a sus integrantes les falta independenmcia y les sobra el temor de perder su chollo.
Sería imprescindible una justicia independiente de verdad y una regulación inflexible y rigurosa , pero nadie se atreve a dar el primer paso, porque en este sistema, todos los que están en el poder están corruptos.
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