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Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

31 de marzo de 2014

Comentarios al homenaje de Zapatero

Ha escrito Zapatero en el periódico EL MUNDO, un deleznable artículo, por la inmensa desfachatez que entraña, viniendo de él. 

Dice 

"Nadie puede discutir que la actitud de Adolfo Suárez fue siempre abierta, tolerante, afable, respetuosa y que esa actitud contribuyó decisivamente al consenso y a la concordia que estuvieron presentes en nuestro proceso de transición a la democracia.
Tolerancia, capacidad de diálogo, permanente disposición para salir al encuentro de los adversarios políticos; y también,  eterminación, fortaleza, valentía. Por más veces que vemos las imágenes del 23-F, la gallardía mostrada en el Congreso de los Diputados por el presidente del Gobierno democrático de España no deja de llenarnos de orgullo"

Es un intento de adoptar una actitud digna ajena ¿Por qué no se avergüenza de la cobardía de los demás diputados entre los que estaban los socialistas que se tiraron al suelo y escondieron detrás del escaño? A ZP le da lo mismo que Suárez sea de otro signo político: No le hace ascos y quiere parasitar sus merecimientos cuando dice que se siente orgulloso de él. Lo adopta después de muerto para servirse de sus virtudes, con las que en realidad quiere identificarse de una forma patosa y zafia.

"Merece la pena destacar también que en el reconocimiento a Suárez está implícito el que merece toda una sociedad que con alto sentido de la responsabilidad acompañó la hoja de ruta hacia la libertad..."

Mentira: No fue toda la sociedad. Suárez tuvo muchas zancadillas e incluso aquella parte de la sociedad que colaboró con la instauración de la democracia, lo hizo en gran medida por miedo a una nueva dictadura. No exageremos los merecimientos.

"Es nuestra memoria de la libertad lo que estamos afirmando cuando honramos a Suárez. Con su pérdida física, reafirmamos nuestra
memoria colectiva, la confianza en los valores democráticos, la confianza en nosotros mismos, en nuestro país. De modo que estos días, con ocasión de este homenaje, podemos transmitir a los más jóvenes que la sociedad española fue capaz de lograrlo. Podemos transmitirles que la democracia es siempre la lucha por la democracia y nunca una concesión de la historia".

Aquí la desfachatez de ZP es inaudita cuando se incluye en primera persona entre los artífices de la transición, cuando en aquella época era un imberbe. Esto podría decirlo Felipe González, pero no él. El fue todo lo contrario. El fue el político profesionalizado y sin escrúpulos que llegó muchos años después a minar y explosionar el trabajo que Suárez y otros hicieron a favor de España. ZP ha sido un irresponsable que casi destruye España y ahora se permite dar lecciones.

"Completo estas líneas después de asistir en el Congreso de los Diputados a los actos de despedida y homenaje a Adolfo Suárez, presididos por los Reyes de España. Y creo que bien podemos decir que las instituciones y las fuerzas políticas han estado a la altura en su despedida. La solemnidad, la imagen de unidad, el aluvión de sentidas palabras de reconocimiento han sabido dar la réplica al hondo sentimiento de aprecio y gratitud expresado en estas horas por los ciudadanos. Y si deseo resaltar esta reacción colectiva es para poner de manifiesto que nuestra democracia retiene virtudes esenciales como son la de hacer justicia con la historia reciente o la de responder con espíritu de unidad ante circunstancias que, como ésta, lo requieren"

Espero que, en efecto, a Zapatero le hagan justicia cuando se escriba la historia. Que no se diga sencillamente que fue un instaurador de libertades solo porque en una ley se permitió el matrimonio gay. Zapatero experimentó con la sociedad española tensando hasta el límite su capacidad de aguante, provocando irresponsablemente el enfrentamiento, jugando con los sentimientos y las creencias de una gran fracción de ciudadanos, ofendiendo deliberadamente a unos para contentar a otros. Siempre con una visión partidista y electoralista. Nunca tuvo visión de Estado (justo aquella que se le reconoce hoy a Suárez).

"Deseo resaltarlo porque la muerte de Suárez también está generando, de manera no prevista, una especie de introspección nacional sobre nuestro carácter como país que aparece envuelta en una añoranza del pasado. Un pasado que muchos no veían tan idílico en aquel momento y cuya añoranza no debería llevarnos a cuestionar el proceso de los últimos 35 años, la postransición, el desarrollo de la España democrática."

Aquí ZP se empieza a destapar criticando a la España de la transición como peor que la actual y postulando su mandato como una especie de periodo sublimado de construcción de libertades y derechos. Reivindicando la modernidad que él trajo (está convencido de ello). Pero se equivoca: Nada hubo de modernidad en su mandato a excepción de un par de detalles cosméticos en relación a la igualdad de sexos y otras cuestiones sociales.

Y esta píldora sí que no se puede tragar. Su periodo de gobierno en realidad ha supuesto un retroceso, una vuelta al rencor y al guerracivilismo, del que nos va a costar recuperarnos. No puede en absoluto reivindicarse como una suerte de postransición o desarrollo sublimador de la transición. Pocos hoy tienen dudas de que ha supuesto un paso atrás, una brillante colaboración al descrédito de la clase política y de las instituciones. La estrategia de Suárez fue la concordia y la de zapatero fue la del enfrentamiento. Nada que ver.


"Un tiempo que, en gran medida, lo ha sido de realización, con todos los defectos e imperfecciones que muchas veces con lucidez se ponen día a día en el centro de nuestro debate público, de los designios fundacionales de la primera etapa. No olvidemos que la promesa de la Transición fue construir un país de derechos y libertades, garantizar la alternancia democrática en el poder, modernizar nuestra sociedad, hacer que España se insertara en la comunidad de las naciones democráticas más avanzadas, resolver el histórico problema de la relación entre la Iglesia y el Estado y fundar un modelo de convivencia territorial –éste era el reto más difícil– sobre el equilibrio entre la unidad y la diversidad. Buena parte de los objetivos contenidos en aquella promesa se fueron colmando bajo sucesivos gobiernos, incluso alguno tan duro y difícil como el de poner fin a la violencia terrorista."

Si se lee entre líneas, ZP está diciendo que él ha terminado los deberes que España se puso en la etapa fundacional. Diríase que durante su gobierno se ha entrado en la UE, se ha resuelto definitivamente el mapa autonómico, se han construido los derechos y libertades y se ha terminado con el terrorismo. Es una visión idílica propia de un idiota optimista, que no tiene nada que ver con la realidad. Cierto es que se entró en la UE en la que llegamos a ser el hazmerreir por obra y gracia de Zapatero (la entrada fue muy anterior a su mandato y la regeneración de nuestra imagen será muy posterior y siempre con el permiso de pepiño blanco al que ahora envían a Europa que, si está callado, colaborará a una aceleración del proceso). Los derechos y libertades construidos incluyen el de asesinar impunemente a niños no nacidos, acampar en la puerta del sol en una permanente fiesta asamblearia con los piojos y la ratas como principales invitados o tomar la calle y las universidades para la realización de actos violentos y agresivos.
Respecto al problema entre la Iglesia y el Estado estaba prácticamente resuelto antes de su llegada al poder. El Concordato vigente venía a establecer unas reglas del juego en un país mayoritariamente católico. Quien abrió la caja de los truenos fue Zapatero agrediendo a media España donde más le dolía. Eso no supuso ninguna resolución del problema ni, mucho menos, supuso llegar a un entendimiento definitivo. De hecho ahora se va a volver a aprobar una nueva Ley del aborto, con la que se podrá estar o no de acuerdo, pero que señala  que no hubo acuerdo y entendimiento, sino sectarismo e imposición. Todo lo contrario de lo que habría hecho Suárez. ¿Y qué decir respecto a las autonomías?  Por prosaicas y electoralistas razones, los socialistas abrieron lo que llaman un periodo fundacional de federalismos que nos está conduciendo a un camino de enfrentamiento con Cataluña del que no sabemos cómo saldremos ambas partes. Nuevamente, también en este escenario ZP apostó por la fractura y pese a ser el gobernante de España se alió con la posición contraria, en una actitud rayana en la traición. Se lanzaron mensajes de apoyo a los nacionalistas (cuyo voto se necesitaba en el Congreso de los Diputados) indicando que el gobierno central apoyaría aquello que decidiera el Parlamento de Catalunya. Se hizo, en efecto un nuevo Estatut con una finalidad constitucional de un nuevo Estado que sería Catalunya. Esa Ley incurría en defectos gravísimos de inconstitucionalidad y pese a ello el Tribunal Constitucional, presionado y manipulado por el gobierno retrasó su sentencia más de tres años y dictó una sentencia que no satisfizo a nadie. España ha estado en estos últimos años dividida y desorientada, sin que los líderes la conduzcan ni piensen en ella. Nada que ver con Adolfo Suárez. Lejos de resolverse nada tenemos la amenaza de un referéndum ilegal para conseguir la secesión de Cataluña. De eso sí que puede vanagloriarse ZP.
En cuanto al terrorismo de ETA, mejor no hablar de las cloacas del gobierno socialista. Se ha conseguido en efecto que cesen los atentados, pero no ha habido una entrega definitiva de armas ni han vencido los buenos. Ha sido una claudicación indigna que ofende y molesta a la gran mayoría de los españoles, dolidos hoy con la política vergonzante no solo de Zapatero, sino de su sucesor. ¿Se puede considerar esta salida como una victoria, como algo de lo que enorgullecernos? En absoluto. Ahí esta BILDU gobernando en las diputaciones para recordarnos la indignidad. Ahí está el Ayuntamiento de San Sebastián en el que no han querido ni poner las banderas a media asta estos días.

Más vale que se calle para siempre


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