Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

24 de marzo de 2014

Adiós al entendimiento


Hoy ha muerto Adolfo Suárez. Probablemente al principio sólo fue una vedette rutilante de la transición. Su procedencia permitía albergar dudas sobre sus intenciones. Pero después hizo con gran desgaste personal un gran trabajo a favor de España. Fue un estadista negociador. Las difíciles circunstancias por las que atravesaba el país, hacían necesario un líder como él en aquellos momentos. Tuvo gran intuición para adoptar mediante decisiones rápidas y consensos un camino irreversible hacia la democracia. Su dimisión encierra incógnitas todavía no desveladas ¿Se decepcionó acaso con un rey cuya participación en el 23F íba a ser distinta de como luego fue? Nunca lo sabremos. 
Prácticamente con su caída comenzó otro camino irreversible de destrucción, en el que los lados más oscuros de la política fueron enseñoreándose y conduciéndonos al desastre. Hoy ya no está presente en nadie el espíritu conciliador que tuvo Suárez, quizás porque tampoco existe el miedo que entonces había a la involución. Pero, aunque la dictadura ya no amenace tenemos otros graves peligros contra los que solo se puede luchar estando todos unidos.

Descanse en paz. 

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