Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

2 de junio de 2014

Llega Felipe VI... si le dejan.

El Rey abdica, última horaHoy el pueblo español, sufrido pueblo depauperado por la crisis, se merecería al menos por una vez recibir información sobre el verdadero motivo de la marcha del rey. 

Hay muchos que se alegran y quieren extender el impulso de la desintegración a toda la dinastía y, en general, a la institución de la corona. Son aquéllos que identifican de una forma simplista la izquierda con la república y a la república con el progresismo. Son aquéllos que no perdonan que la monarquía fuera una especie de herencia de la dictadura, por mucha convalidación que se pretendiera hacer por los padres de la Constitución del 78. 

La verdad es que el rey ha hecho méritos últimamente para darles la razón. Han sobrado las cacerías y las corinas y ha sobrado también el apoyo a su yerno para que se hiciera con un dinerillo a base de engañar a administraciones públicas y empresas, usando el nombre de la casa real. El rey se ha desacreditado ante el regodeo de los republicanistas de la sexta y de la cuatro. 

Quienes algún día apoyaron la monarquía como una fórmula válida para conseguir de una forma eficaz la concordia de todos, están hoy bastante callados y decepcionados. Algunos solo a nivel interno, sin que lo reconozcan públicamente, pero casi todos coinciden en que el monarca ha llegado innecesariamente a un triste final de descrédito y que ha sido él, personalmente quien se lo ha trabajado. 

Hay mucha gente que han apoyado a las instituciones y hoy se sienten en alguna medida huérfanos y decepcionados. No forman parte de aquellos que han venido poniendo los palos en las ruedas, sino de quienes confiaban en que el invento les condujera a un lugar seguro de paz, prosperidad y política tranquila. Es a estas personas a las que hoy se les debería haber facilitado una explicación. 

¿Por qué esta inopinada y repentina decisión? ¿Qué ha sucedido o quien  ha presionado para que esto suceda? ¿Hay algún trato oculto? ¿Se han descubierto nuevas cosas del rey? ¿Interesa que abdique por algún motivo? ¿Se le ha prometido la inocencia de Cristina a cambio de su abdicación? 

Quienes formamos el pueblo llano no sabremos estas cosas. Nos quedaremos sin respuesta. Pero una cosa está clara: Somos muchos de clase media que no estamos manipulados por los perroflautas que hoy abogan por un referéndum. ¿Referéndum de qué? ¿Vamos a seguir desestabilizando este país siempre? ¿Solo porque haya abdicado el rey, ahora ha de venir una izquierda republicana y un federalismo que no conduce a ninguna parte? 

Qué triste destino el de este país. No aprendemos. 

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