Así es. Nos va a dar a todos, este gobierno que viene. Repartirán migajas entre el pueblo y cercenarán el desarrollo, como ha pasado en Venezuela.
Es casi una pesadilla pensar que en este país hayamos sido
tan irresponsables como para permitir la intervención en nuestros asuntos
internos de repúblicas bananeras que intentan invertir el antiguo colonialismo
por una nueva colonización ideológica de la vieja Europa. Ahora me acuerdo del
¿Por qué no te callas? en aquella conferencia iberoamericana que se transformó
en una encerrona a España de Venezuela y sus satélites bolivarianos. Tuvo
naturalmente la colaboración del tonto útil que tanto daño ha hecho a este
país: Zapatero… que casi ni rechistó ante sus amigos de la alianza de
civilizaciones.
¿Cómo se ha llevado a España a esta tesitura? ¿Cómo una
silenciosa mayoría permite que una ruidosa minoría insulte a la bandera y a
nuestras instituciones, cuestione todo el sistema y destroce sus cimientos?
¿Cómo se ha posibilitado que entre en el Congreso semejante grupo de inútiles
zarrapastrosos? ¿Y cómo no somos capaces de evitar con el poder coercitivo que
tiene el Estado, que el “gorilato” venezolano intervenga en nuestro país a
través de esta caterva de políticos de nuevo cuño?
¿Es tan estúpida la ciudadanía española? A mí no me cabe
duda de que la llave de la solución está en manos de la izquierda moderada,
pero no sé si existe todavía de eso, o es una “rara avis”en peligro de
extinción.
Hay sectores que por algún motivo siguen empeñados en seguir
despertando el odio guerra civilista; se desmarcan de la derecha, a la que
asocian con el franquismo y experimentan con la indignación de la ciudadanía,
en un juego peligroso y de consecuencias imprevisibles. Prefieren la ruptura al
proceso de reforma que se llevó a cabo. Quieren revisar los acuerdos a los que
llegó el pueblo español en su conjunto, restándoles un valor que reconoció en
su momento toda la comunidad internacional. Se trata de rentabilizar
electoralmente el sectarismo y el odio. Esclavizar la voluntad, el criterio y
el entendimiento de los ciudadanos, turbando sus ideas mediante sentimientos
creados, que dejan a quien los tiene un escaso margen de maniobra para razonar
mínimamente.
En estas personas el odio se abre ya paso con facilidad y
cargan contra todo aquello que huela a conservador. Y lo peor es que dentro de
esta nueva izquierda cabe todo: Se están organizando para agrupar a mareas,
movimientos nacionalistas radicales, terroristas, anticlericales, verdes,
comunistas anti sistema… etc
Solo falta que un totalitario gobierno bananero y una
intransigente república islámica les apoyen financieramente … y se permita.
¿Será posible que un gobierno de mayoría absoluta haya permitido esto? ¿O es que quizás pensaron que les convenía?
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