Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

22 de enero de 2016

Nos van a dar, pero bien


Así es. Nos va a dar a todos, este gobierno que viene. Repartirán migajas entre el pueblo y cercenarán el desarrollo, como ha pasado en Venezuela. 

Es casi una pesadilla pensar que en este país hayamos sido tan irresponsables como para permitir la intervención en nuestros asuntos internos de repúblicas bananeras que intentan invertir el antiguo colonialismo por una nueva colonización ideológica de la vieja Europa. Ahora me acuerdo del ¿Por qué no te callas? en aquella conferencia iberoamericana que se transformó en una encerrona a España de Venezuela y sus satélites bolivarianos. Tuvo naturalmente la colaboración del tonto útil que tanto daño ha hecho a este país: Zapatero… que casi ni rechistó ante sus amigos de la alianza de civilizaciones.

¿Cómo se ha llevado a España a esta tesitura? ¿Cómo una silenciosa mayoría permite que una ruidosa minoría insulte a la bandera y a nuestras instituciones, cuestione todo el sistema y destroce sus cimientos? ¿Cómo se ha posibilitado que entre en el Congreso semejante grupo de inútiles zarrapastrosos? ¿Y cómo no somos capaces de evitar con el poder coercitivo que tiene el Estado, que el “gorilato” venezolano intervenga en nuestro país a través de esta caterva de políticos de nuevo cuño?

¿Es tan estúpida la ciudadanía española? A mí no me cabe duda de que la llave de la solución está en manos de la izquierda moderada, pero no sé si existe todavía de eso, o es una “rara avis”en peligro de extinción.

Hay sectores que por algún motivo siguen empeñados en seguir despertando el odio guerra civilista; se desmarcan de la derecha, a la que asocian con el franquismo y experimentan con la indignación de la ciudadanía, en un juego peligroso y de consecuencias imprevisibles. Prefieren la ruptura al proceso de reforma que se llevó a cabo. Quieren revisar los acuerdos a los que llegó el pueblo español en su conjunto, restándoles un valor que reconoció en su momento toda la comunidad internacional. Se trata de rentabilizar electoralmente el sectarismo y el odio. Esclavizar la voluntad, el criterio y el entendimiento de los ciudadanos, turbando sus ideas mediante sentimientos creados, que dejan a quien los tiene un escaso margen de maniobra para razonar mínimamente.
En estas personas el odio se abre ya paso con facilidad y cargan contra todo aquello que huela a conservador. Y lo peor es que dentro de esta nueva izquierda cabe todo: Se están organizando para agrupar a mareas, movimientos nacionalistas radicales, terroristas, anticlericales, verdes, comunistas anti sistema… etc

Solo falta que un totalitario gobierno bananero y una intransigente república islámica les apoyen financieramente … y se permita. 

¿Será posible que un gobierno de mayoría absoluta haya permitido esto? ¿O es que quizás pensaron que les convenía?


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