
Hoy es el duodécimo aniversario del 11 M, un acontecimiento
que me marcó como imagino que a muchos españoles. Esa mañana todos dejamos
nuestro quehacer diario en la oficina y nos pusimos a devorar noticias,
impresionados con el alcance y la brutalidad del atentado. Luego vendría el
trauma que todos los bien nacidos sentimos en mayor o menor medida. Recuerdo ver
en internet un lugar que recopilaba la foto y una pequeña biografía de cada una
de las víctimas. Casi todos jóvenes trabajadores llenos de futuro que se
truncaría en un instante hosco y tremebundo, en el que Dios parecía estar
mirando para otro lado. Les lloré frente a la pantalla del ordenador y hoy,
cuando pienso en ellos me siguen dando lástima.
Ni siquiera hoy se sabe bien quién les mató. Ellos y sus
familias tendrían que haber alcanzado al menos ese derecho: Saber que un Estado
pone todos los medios y energías para investigar la verdad de la autoría. Empiezo ya a dudar - después de tanto tiempo - de que algún día se conozca esa verdad. Quizás la revele Wikileaks o los servicios secretos de algún país
dentro de unas decenas de años.
A quienes quisieron saber les llamaron conspiranoicos. A
quienes ocultaron pruebas les condecoraron y ascendieron. Sigue sin aclararse
la historia de la mochila aparecida en una comisaría con una bomba que nada
tenía que ver con las que explotaron realmente. Siguen sin explicarse
debidamente las implicaciones de Zougam y otros infelices. Sigue pareciéndome
todo rocambolesco: los chivatos de la policía, la mina conchita, los mataos de
los ciber cafés, la inmolación de los terroristas todos juntos en un piso de
Leganés sin llevarse por delante a nadie y fuera de la vista de la gente, la
aparición de cadáveres con pantalones del revés…
Sé que el Partido Popular se equivocó por intentar hasta el
último momento mantener la versión de la autoría de la ETA con el ánimo de no
verse perjudicado en las elecciones. Los populares sabían perfectamente que si
se establecía cualquier tipo de relación causa efecto entre el atentado
fundamentalista y la participación española en la guerra de Irak, las
elecciones del 13 M estaban perdidas. Cometieron esa torpeza y lo pagaron. Quisieron
aguantar con esa versión y todo les salió mal. Llegaron otros mucho mejor
informados que ellos y funcionó el “pásalo”. ¿De dónde sacaban la información,
más fresca y actualizada que la del propio gobierno?
Parece claro que no fue la ETA, pero eso no significa que la
versión de los fundamentalistas cocinada por alguien sea más creíble. Y si no
fueron ni unos ni otros ¿Quién fue? Puede que el cocinero de las pruebas tampoco
fuera el autor del atentado pero supiera quién había sido.
Hay algo que también está fuera de duda: Los
fundamentalistas nunca han demostrado interés alguno por los procesos
electorales de los países europeos y
este atentado tenía una clara finalidad electoral. Yo me pregunto ¿Qué más le
da a un loco tunecino, afgano, libio o marroquí que esté el PP o el PSOE en el gobierno de
España? Estos locos siempre han ido contra países al margen del régimen
político existente o del gobierno que esté al frente.
En definitiva: Para mí, como para mucha gente, este atentado
no está nada claro. Pero hay una cosa diáfana: El sentimiento por las víctimas
y sus familias, que se merecen hoy un recuerdo y un homenaje de todos los
españoles.
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