Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

11 de marzo de 2016

Lo único claro es el sentimiento por las víctimas

Hoy es el duodécimo aniversario del 11 M, un acontecimiento que me marcó como imagino que a muchos españoles. Esa mañana todos dejamos nuestro quehacer diario en la oficina y nos pusimos a devorar noticias, impresionados con el alcance y la brutalidad del atentado. Luego vendría el trauma que todos los bien nacidos sentimos en mayor o menor medida. Recuerdo ver en internet un lugar que recopilaba la foto y una pequeña biografía de cada una de las víctimas. Casi todos jóvenes trabajadores llenos de futuro que se truncaría en un instante hosco y tremebundo, en el que Dios parecía estar mirando para otro lado. Les lloré frente a la pantalla del ordenador y hoy, cuando pienso en ellos me siguen dando lástima.
Ni siquiera hoy se sabe bien quién les mató. Ellos y sus familias tendrían que haber alcanzado al menos ese derecho: Saber que un Estado pone todos los medios y energías para investigar la verdad de la autoría. Empiezo ya a dudar - después de tanto tiempo - de que algún  día se conozca esa verdad. Quizás la revele Wikileaks o los servicios secretos de algún país dentro de unas decenas de años.
A quienes quisieron saber les llamaron conspiranoicos. A quienes ocultaron pruebas les condecoraron y ascendieron. Sigue sin aclararse la historia de la mochila aparecida en una comisaría con una bomba que nada tenía que ver con las que explotaron realmente. Siguen sin explicarse debidamente las implicaciones de Zougam y otros infelices. Sigue pareciéndome todo rocambolesco: los chivatos de la policía, la mina conchita, los mataos de los ciber cafés, la inmolación de los terroristas todos juntos en un piso de Leganés sin llevarse por delante a nadie y fuera de la vista de la gente, la aparición de cadáveres con pantalones del revés…
Sé que el Partido Popular se equivocó por intentar hasta el último momento mantener la versión de la autoría de la ETA con el ánimo de no verse perjudicado en las elecciones. Los populares sabían perfectamente que si se establecía cualquier tipo de relación causa efecto entre el atentado fundamentalista y la participación española en la guerra de Irak, las elecciones del 13 M estaban perdidas. Cometieron esa torpeza y lo pagaron. Quisieron aguantar con esa versión y todo les salió mal. Llegaron otros mucho mejor informados que ellos y funcionó el “pásalo”. ¿De dónde sacaban la información, más fresca y actualizada que la del propio gobierno?
Parece claro que no fue la ETA, pero eso no significa que la versión de los fundamentalistas cocinada por alguien sea más creíble. Y si no fueron ni unos ni otros ¿Quién fue? Puede que el cocinero de las pruebas tampoco fuera el autor del atentado pero supiera quién había sido.
Hay algo que también está fuera de duda: Los fundamentalistas nunca han demostrado interés alguno por los procesos electorales de los países europeos  y este atentado tenía una clara finalidad electoral. Yo me pregunto ¿Qué más le da a un loco tunecino, afgano, libio o marroquí que esté el PP o el PSOE en el gobierno de España? Estos locos siempre han ido contra países al margen del régimen político existente o del gobierno que esté al frente.

En definitiva: Para mí, como para mucha gente, este atentado no está nada claro. Pero hay una cosa diáfana: El sentimiento por las víctimas y sus familias, que se merecen hoy un recuerdo y un homenaje de todos los españoles. 

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