Ciudadanos se ha tomado muy a mal la falta de apoyo a su
plan de acuerdo. Puede deberse a alguno de estos motivos:
Uno, que a través de Sánchez se haya enterado de cosas que
no le gustan sobre la corrupción. No olvidemos que el PSOE maneja los tiempos en
esta materia. Se las ha arreglado para agrupar en una franja de tiempo todas
las noticias relevantes sobre la corrupción del PP y articular la información
de la forma más dañina posible. En estos días pasados durante la negociación
del flamante acuerdo es posible que Sánchez haya malmetido indisponiendo a
Rivera contra Rajoy y utilizando información bajo secreto de sumario que le
pasan la policía judicial o los propios jueces, secretarios judiciales,
oficiales o quien quiera que sea.
Dos, sencillamente que no perdona que Rajoy declinara la
oferta del rey para formar gobierno y se haya obstinado en que el turno de
Sánchez sea respetado: Si Sánchez llega al gobierno atado por su acuerdo,
quizás Rivera piensa que va a tener un mayor control sobre los acontecimientos.
Sería nuevamnente hacer de Pepito Grillo, sin pagar ningún desgaste, igual que
sucede ahora en la Comunidad de Madrid. (Cuando Cifuentes acierta en algo, a
Rivera o a alguno de los suyos les falta el tiempo para lanzar tweets apuntándose
la autoría de la medida). El cabreo vendría por tanto porque Rajoy ha truncado
esa oportunidad de protagonismo de Rivera.
Tres, que haya hecho cálculos y piense que ante la
imposibilidad del tripartito (porque el PSOE se va a negar) y la más que
probable desembocadura en unas nuevas elecciones, cosechará más votos
criticando a Rajoy que a Sánchez. Y ahí, sin saberlo, puede estar haciendo un
gran favor al PP porque su identificación con el centro izquierda –(su pérdida
de la virginidad) – puede hacer que le abandonen defraudados muchos votantes de
la derecha. Exactamente los que el 20D migraron a Ciudadanos defraudados con el
PP.
El hecho es que sea cual sea el motivo, Ciudadanos se halla
tremendamente decepcionado, lo que no deja de ser una muestra de una grandísima
bisoñez e inexperiencia. Porque el pichón de Rivera debió imaginarse que el
partido ganador de las elecciones jamás iba a prestarse a que gobierne gracias
a su abstención quien está denostándole, haciendo campaña contra él, y
amenazando con derogar todas las disposiciones y medidas adoptadas por el PP
durante la pasada legislatura.
El abstenerse para que gobierne Sánchez sería tanto como
traicionar a sus propios electores y a sus propios principios y, en ese sentido,
Rajoy ha acertado de lleno, digan lo que digan Rivera o Jimenez Losantos, cada
vez más sumergido en sus desvaríos.
Hoy este periodista de literatura afilada y no siempre
afortunada, se ha aventurado a decir que la brillantez de la primera media hora
del discurso de Rajoy solo ha servido para calmar su propia vanidad, pero en
realidad ocasionará el hundimiento del PP. Es decir; Rajoy siendo brillante
frente a sus adversarios políticos está contribuyendo a hundir al PP. No deja
de ser curiosa esta argumentación que no comparto. Más bien advierto que se la
podría aplicar el propio Federico quien por sus manías personales contra “Marianico
el corto” es capaz de sacrificar su propia emisora en un discurso inverosímil.
Me parece curioso que Rajoy tenga tantos detractores entre
los periodistas. Quizás es que no se deja mangonear. También he escuchado,
desde otra trinchera muy diferente, a alguno como Fernándo Jáuregui que insiste
una y otra vez en que Rajoy es un cadáver político y debe apartarse y se
permite el lujo de decir a los militantes del PP que ellos piensan igual, pero
no pueden decirlo. Eso sí: No revela sus fuentes. No dice quién opina así
dentro del PP y, si tenemos en cuenta su apego natural al PSOE , lo que me
parece a mí es que está intentando contribuir a quitar de en medio a un
adversario que les está destruyendo.
Después de tener una mayoría absoluta y de haber recortado
sueldos y subido impuestos, gran parte de la población le retiró su apoyo y aún
así ha conseguido vencer en las elecciones del 20D, como dicen algunos “sin
hacer nada”.
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