Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

29 de septiembre de 2016

Un buen paso

La militancia del PSOE debe pronunciarse sobre cómo encarrilar la política de partido. Es casi una refundación, porque supone optar entre una socialdemocracia moderada que algunos ven como constructiva y como instrumento de colaboración para un periodo de estabilidad, o bien un socialismo de esencias y lucha de clase que abogue más por el rupturismo y le dispute la izquierda a PODEMOS. El problema es que la primera vía de opción se entremezcla con el beneficio al PP – que se produciría, aunque no fuera pretendido – y la segunda vía también se desnaturaliza porque una retrocesión hacia el comunismo rancio y el separatismo.  
ImagenLos partidarios de desautorizar a Sánchez, los llamados barones que han dimitido de sus puestos en la Comisión Ejecutiva, pretenden analizar en un Congreso – que deberá ser extraordinario, a la vista de los acontecimientos – las dos posturas programáticas y entienden que eso no puede hacerse con prisa. Asumen que no hay prisa porque en este turno o legislatura no deben gobernar al haber sido derrotados por Rajoy y propugnan una abstención en la investidura para luego ejercer una dura oposición. Creen que ese Congreso, habida cuenta de su importancia, no puede hacerse con prisas y que deben celebrarse previamente al mismo unas primarias.
Los partidarios de Sánchez quieren agotar la última posibilidad de que éste acceda al poder, mediante su elección como Secretario General en unas primarias (en una fecha anterior al Congreso). El problema es que aunque gane su secretaría general y su derecho a ser candidato en unas elecciones generales, su inexorable tendencia a perder cada vez más votos va a ocasionar nuevas derrotas al PSOE. Frente a 180.000 militantes hay más de cinco millones de votantes, que deberían ser el principal motivo de preocupación. Quizás es oportuno recordar que en 2008 votaron a Zapatero unos 5 millones.
Y es que, lo importante ahora sería preguntarse cuál es el motivo de seguir perdiendo tantos votos en cada cita electoral. Y yo me pondría a buscar entre errores estratégicos y decisiones que, en su tendencia hacia el radicalismo, han provocado el espanto de los electores. Para muchos de ellos el PSOE necesita un discurso claro e inequívoco, que destierre de una vez por todas (aunque se pierdan “plazas”) cualquier entendimiento con grupos asamblearios, mareas, separatismos irresponsables etc.
No cabe duda de que la corrección de sus problemas le puede llevar al PSOE a un periodo más o menos largo de travesía por el desierto, pero si se hace organizadamente y queda bien definida la estrategia puede que se consiga estar en condiciones de disputarle el poder al PP en una legislatura. Además hay otras elecciones que, entretanto, pueden servir de termómetro.

La gente está muy harta de Rajoy en muchos aspectos y hay bastantes electores que le darían la espalda si el PSOE recuperara la cordura. La dimisión de ayer del grupo de integrantes de la Comisión Ejecutiva yo creo que ha sido un buen paso en esa dirección. 

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