¿Realmente ha pasado todo esto porque no se les permitió sacar adelante su Estatut? ¿Debía haberseles permitido aplicar el texto original?
El proyecto de Estatut de 2006 era en sí mismo una auténtica
mina por debajo de la línea de flotación del Estado español. Sus impulsores
sabían que era algo difícil de aceptar por un Parlamento nacional (el español)
que debía, con un simple vistazo, haber intuido la gravedad que encerraban
algunos de
sus preceptos. Tenía un tinte constitucional, es decir, quería ser
el comienzo de algo y no el cierre pacífico. Y ese comienzo solamente podía ser
el recorrido hacia la independencia.
En el Estatuto la Generalitat se consideraba al mismo nivel
que el Estado español. Era algo así como un tratado internacional que venía a
decir: Somos una nación y estamos con vosotros porque queremos y mientras nos
convenga, lo cual se aleja bastante de la realidad. Según hemos podido
constatar muchos (algunos que se caen del guindo tradíamente hoy también lo ven
claro) ni eran nación, ni la capacidad decisoria la tenían solo los empadronados
allí, sino todos los españoles, ya que la soberanía solamente radica en la
integridad del pueblo español. Indicar lo contrario supone vulnerar la
Constitución, y de ahí la oportunidad del recurso de inconstitucionalidad que
se presentó.
Lo sorprendente es que uno de los dos grandes partidos de
entonces, que hoy está en el bloque constitucionalista, - el PSOE – no solo no
se adhirió al recurso, que hubiera sido lo responsable, sino que señaló a la
derecha como la culpable de cercenar el texto y de dar al traste con las
legítimas aspiraciones de los catalanes. Naturalmente el motivo subyacente era
que en aquellos momentos el PSC a través del tripartito gobernaba en Cataluña.
La reacción de Montilla ante el recurso de inconstitucionalidad presentado fue de
verdadera indignación. Y es que el PSOE, en aquellos momentos, por pura
conveniencia política, jugaba a ser más nacionalista que los propios
nacionalistas.
Lo que la gente en general desconoce, o no pondera
adecuadamente, es que pasaron casi cuatro años desde la presentación del
recurso hasta que recayó la sentencia del TC, en 2010. Durante ese intervalo de
tiempo pasó de todo. Podemos recordar cómo los medios se hacían eco de la
indignación de la ministra María Teresa Fernández de la Vega con la Presidenta
del TC María Emilia Casas.
Aquello ocurrió en octubre de 2007, durante el
desfiles de las FAS el día de la Hispanidad (uno de aquellos desfile en los
que el público solía abuchear al presidente Zapatero. Libertad digital
deslizaba lo siguiente:
“… Sin ahorrar en
gesticulaciones mantenían una discusión en la que María Teresa parecía
encadenar reproches a María Emilia.
Este jueves, víspera
de la Fiesta Nacional, el Consejo de Ministros habilitó a la Abogacía del
Estado para recusar a los magistrados conservadores del Tribunal Constitucional
Roberto García Calvo y Jorge Rodríguez-Zapata. La decisión no tiene precedentes
de Democracia y está encaminada a inclinar las fuerzas del Tribunal para tumbar
el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP contra el Estatuto de
Cataluña. Aunque es complicado averiguar el contenido íntegro de la
conversación, la cercanía entre esa decisión del Gobierno y la viva discusión
entre dos de sus protagonistas hace que no sea difícil imaginar de qué
hablaban.”
Luego se supo del fallecimiento en extrañas circunstancias
en 2008 del magistrado García Calvo, de tendencia conservadora, uno de los dos
que el PSOE pretendía recusar. Esto hizo que finalmente no hiciera falta
recusar a nadie porque el voto de calidad de la presidenta del Tribunal, rompía
el empate.
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| Magistrado García Calvo |
Puede que fuera éste el motivo, o puede también que los
magistrados progresistas – más entendidos en materia constitucional – advirtieran
el peligro del proyecto de Estatut y no quisieran llegar tan lejos en su
irresponsabilidad como quienes les habían puesto allí. Lo cierto es que
Zapatero había dicho aquello de que respetaría todo lo que se aprobara en el
Parlament de Catalunya y Montilla también se había manifestado a favor de no
tocar ni una coma del Estatut.
La primera hipótesis nos coloca ante un PSOE menos
irresponsable, si es que conocía que la sentencia había de ser desfavorable
aunque tuvieran mayoría de magistrados progresistas, pero era una postura
tremendamente desleal y mentirosa al querer cargar a otros con la
responsabilidad de interponer el recurso y jugar a un doble juego en el que
públicamente decían respetar el Estatut en su integridad.
La segunda hipótesis supone estar ante un gobierno
irresponsable e ignorante (características por lo demás muy presentes en
Zapatero) que seguiría creyendo que el Estatut en su redacción original no tenía nada
inconstitucional. Pero recordemos: Zapatero fue profesor colaborador de derecho
constitucional en León y no creo, por malo que fuera, que no supiera ver el
riesgo del Estatuto catalán como proyecto de una especie de norma magna de una
nación que se quiere dotar de soberanía e independencia.
Por lo tanto el PSOE finalmente traicionó a sus socios catalanes y el PSC tuvo que hacer un postureo distanciándose de su matriz de Madrid para no quedar reducido a la nada. La sentencia se aprobó en 2010 y contenía múltiples correcciones del Tribunal Constitucional en todos los terrenos: Sobre todo por ningunear a las instituciones constitucionales del Estado y colocarse a su mismo nivel. Solamente en 2010, cuando nuestra economía estaba casi intervenida y un patético Zapatero se contradijo en todos sus postulados aprobando el techo de gasto presupuestario, reduciendo el sueldo de los funcionarios etc. el Estatut fue finalmente modificado por la sentencia. De hecho la comparecencia de Zapatero en el Congreso fue en mayo y la sentencia del TC se hizo pública en junio. ¿Acaso estaba retenida, o era una casualidad? Se intentó justificar el retraso en la costosa redacción de sucesivas ponencias por los magistrados que una tras otra eran rechazadas, pero es difícilmente creíble que un órgano colegiado de esa altura tarde tanto tiempo en ponerse de acuerdo.
Por lo tanto el PSOE finalmente traicionó a sus socios catalanes y el PSC tuvo que hacer un postureo distanciándose de su matriz de Madrid para no quedar reducido a la nada. La sentencia se aprobó en 2010 y contenía múltiples correcciones del Tribunal Constitucional en todos los terrenos: Sobre todo por ningunear a las instituciones constitucionales del Estado y colocarse a su mismo nivel. Solamente en 2010, cuando nuestra economía estaba casi intervenida y un patético Zapatero se contradijo en todos sus postulados aprobando el techo de gasto presupuestario, reduciendo el sueldo de los funcionarios etc. el Estatut fue finalmente modificado por la sentencia. De hecho la comparecencia de Zapatero en el Congreso fue en mayo y la sentencia del TC se hizo pública en junio. ¿Acaso estaba retenida, o era una casualidad? Se intentó justificar el retraso en la costosa redacción de sucesivas ponencias por los magistrados que una tras otra eran rechazadas, pero es difícilmente creíble que un órgano colegiado de esa altura tarde tanto tiempo en ponerse de acuerdo.
Después de todo lo que sucedió, lo vergonzoso hoy es que los
socialistas sigan basando el proceso secesionista catalán en el descontento que
se produjo en la ciudadanía por el recurso de inconstitucionalidad del PP.
Todavía hay imbéciles que hacen esta consideración y yo les preguntaría ¿Acaso
no era inconstitucional el Estatut? Y si lo era ¿no revestía una mayor honradez
el presentar el recurso aún a costa de perder votos y cabrear a algunos? ¿No constituía un acto de responsabilidad la interposición del recurso? ¿no es mejor gobierno el que afronta su responsabilidad que el que está solo pendiente de la demoscopia?
Pero doblemente vergonzoso es que, después de todo el antidemocrático y bochornoso “process” al que hemos asistido, todavía tenga el PSOE
líderes que creen que esto se soluciona dorando la píldora a los secesionistas
y prometiéndoles más autogobierno para que sigan haciendo más barbaridades.


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