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Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

7 de septiembre de 2017

La diputada Martínez

La diputada esperpento de la coalición de Catalunya Sí Que Es Pot y miembro de Podem ha contestado, en declaraciones a Rac1, que no pedirá perdón por su acción en el Parlament. Ayer, como es sabido y pudo verse en las pantallas, el Grupo Popular y Ciudadanos abandonaron sus bancadas en el hemiciclo catalán ante el acto de votación de una ley anticonstitucional que se estaba perpetrando. Cuando abandonaron los escaños y dejaron en los respaldos unas senyeras y banderas españolas, este excremento avinagrado se acercó a retirar las enseñas nacionales sin que nadie se lo impidiera y ante la expresión divertida de algunos diputados separatistas. 
La acción de la diputada Martínez demostró su talante antidemocrático (del que participa gran parte de la izquierda podemita y guerracivilista) cuando le preguntaron la razón por la que había hecho eso y respondió que "su bandera española es la republicana" que "toda la vida he defendido", añadiendo que aquellos que deberían pedir disculpas, a su parecer, son "los que hicieron lo imposible para que los diputados y el pueblo de Cataluña no puedan votar". A la pregunta de los periodistas en los pasillos del Parlament sobre si volvería a retirar las banderas ha respondido: "Claro, sin problemas". Esta señora no se ha enterado que una mayoría del pueblo soberano español escogió volver a tener como símbolo nacional la bandera rojigualda que, por cierto no es franquista, sino que la escogió como enseña nacional Carlos III. Además de la bandera, el régimen institucional que escogieron los españoles mayoritariamente en 1978 fue el de la Monarquía constitucional. Entre esos españoles también estaban los catalanes, un ochenta por ciento de los votantes catalanes se pronunciaron a favor de esa Constitución y hoy algunos de sus sediciosos representantes quieren trastocar y pervertir aquella voluntad
Esto es lo que tenemos hoy. La cuestión es si la sociedad española se lo merece. 



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