La diputada esperpento
de la coalición de Catalunya Sí Que Es Pot y miembro de Podem ha contestado, en
declaraciones a Rac1, que no
pedirá perdón por su acción en el Parlament. Ayer, como es sabido y pudo verse
en las pantallas, el Grupo Popular y Ciudadanos abandonaron sus bancadas en
el hemiciclo catalán ante el acto de votación de una ley anticonstitucional que
se estaba perpetrando. Cuando abandonaron los escaños y dejaron en los respaldos unas senyeras y banderas españolas, este excremento avinagrado se acercó a retirar las enseñas nacionales sin que nadie se lo impidiera y ante la expresión divertida de algunos diputados separatistas.
La acción de la diputada Martínez demostró su talante antidemocrático
(del que participa gran parte de la izquierda podemita y guerracivilista)
cuando le preguntaron la razón por la que había hecho eso y respondió que "su
bandera española es la republicana" que "toda la vida he
defendido", añadiendo que aquellos que deberían pedir disculpas, a su
parecer, son "los que hicieron lo imposible para que los diputados y el
pueblo de Cataluña no puedan votar". A la pregunta de los
periodistas en los pasillos del Parlament sobre si volvería a retirar las
banderas ha respondido: "Claro, sin problemas". Esta señora no
se ha enterado que una mayoría del pueblo soberano español escogió volver a
tener como símbolo nacional la bandera rojigualda que, por cierto no es
franquista, sino que la escogió como enseña nacional Carlos III. Además de la
bandera, el régimen institucional que escogieron los españoles mayoritariamente
en 1978 fue el de la Monarquía constitucional. Entre esos españoles también
estaban los catalanes, un ochenta por ciento de los votantes catalanes se pronunciaron
a favor de esa Constitución y hoy algunos de sus sediciosos representantes
quieren trastocar y pervertir aquella voluntad
Esto es lo
que tenemos hoy. La cuestión es si la sociedad española se lo merece.
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