El poder político está sometido (también) al imperio de la
ley en una democracia. Normalmente los falsos demócratas que suelen cimentar su
poder sobre la manipulación del pueblo, desean ignorar este principio básico de
cualquier democracia seria. El imperio de la ley es tan importante como la
separación de poderes. Hoy Puigdemont quiere sustraerse a la ley para comparecer
ante el Parlamento de la Generalidad y ser elegido como su presidente, sin
haberse entregado a la justicia que le busca. Dice que hay un "contexto complicado" porque la
"separación de poderes está constantemente afectada y vulnerada”. Pero
está constantemente tergiversando porque el hecho de ser imputado y no poder
presentar su candidatura no tiene nada que ver con una pretendida falta de
separación de poderes: Todo lo contrario. Significa ni más ni menos que el
poder judicial es independiente y la supuesta elegibilidad emanada de la
soberanía de dos millones de almas, con una opinión tan legítima y válida como
manipulada, no basta para saltarse la ley que, es para todos.
Al Sr. Puigdemont le interesa más seguir engañando a
estas almas cándidas y hacerles creer que Rajoy manipula a todos los altos
tribunales incluido el Constitucional. Es él quien manipula y fuerza la
realidad de las cosas, haciendo creer a sus seguidores que no está sometido a
la legislación española. Con todos los pasos que ha dado ha ofrecido una
muestra sobrada y constante de que no respeta ni lo más mínimo el ordenamiento
jurídico español y está intentando socavarlo y desestabilizarlo con el apoyo de
algunos aliados – por fortuna pocos – en el ámbito internacional.

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