Hay corrientes ahora que viven de la destrucción del orden
establecido que ha costado años de enfrentamientos, sacrificios y penurias. Su
grandísima irresponsabilidad les lleva a no reparar, ni importarles, la
gran incertidumbre que se cerniría sobre
el escenario post revolucionario. Son tan imbéciles que no advierten que
resultarían ellos mismos perjudicados. No me refiero a la nueva casta podemita,
que ya tienen abierto un mundo de posibilidades a las que no habrían soñado
llegar, sin dedicarse a su política contaminadora de ideologías baratas. No me
refiero a esos mierdas que ya están empezando a forrarse o a comprar casoplones
en La Navata con créditos privilegiados concedidos por cajas que les deben
favores. No;
Me refiero a todos los ingenuos que creen en ellos, que se
verían obligados a vivir en una situación mucho peor que la que tienen ahora y
quizás a asaltar supermercados, que no podrían reparar sus bienes, que tendrían
una sanidad quebrada, una inflación galopante, que verían cerrada toda
posibilidad de obtener un préstamo y adquirir un bien relevante con el que
poder ayudar en un futuro a sus hijos.
Esa realidad no está tan lejana. Lo hemos visto en
Venezuela, donde hoy cuesta adquirir hasta una caja de aspirinas. Este
desgraciado país ha sido escenario de las prácticas y experimentos sociológicos
de los mierdas podemitas que amenazan con llegar al poder. Me da igual que sea
en soledad, que aliados con otros mierdas necesitados de apoyo.
Es curioso cómo han sabido concitar el apoyo de todos los
resquemores y rencores habidos y por haber en nuestra patria. No hay palo
descontento que no toquen. Y provoca pasmo también ver como la gente no tiene
criterio y les sigue solamente porque tienen una especial habilidad destructiva
y crítica para derruir todo lo que hay, sin matices sin concesiones.
Pero la realidad no es así: La transición, y lo que ha hecho
España desde la muerte de Franco es meritorio. Además en ello han participado
muchos herederos de los perdedores de la guerra, del bando de las izquierdas.
Pero la marabunta frentepopulista no repara en nada.
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