El okupa actual de la moncloa, ese caradura cínico y sinvergüenza que consiguió agrupar un frente popular indigno apoyándose en traidores y terroristas para llegar con tretas y mentiras al gobierno, está ahora disfrutando sus vacaciones, seguro de tenerlo todo controlado. ¿Y dónde se ha ido? A la Mareta, a Lanzarote. Igual que Zapatero ha disfrutado de esta espléndida mansión que, por cierto, infringe la Ley de Costas. Ha llegado incluso a alargar sus vacaciones y hoy día 13 de agosto, todavía permanece allí y piensa quedarse unos días más, sin importarle lo más mínimo cómo está el país y su situación médica y económica. ¿Por qué a los socialistas les encantará tanto echar mano del patrimonio del Estado para su asueto y viajes? Ahí quedan para la memoria las estancias en el Palacio de Doñana de anteriores presidentes del PSOE o incluso la utilización del yate Azor (que usaba Franco) en cierta ocasión para sus vacaciones. (No sé en qué soñaría si durmió en alguno de sus camarotes).
Ayer, Sánchez solamente interrumpió durante seis horas su descanso para ir a Mallorca a visitar a la familia real en su querido Falcon - ¡Cómo le gusta consumir gasolina y contaminar los cielos!- Y lo más sangrante de todo es que fue al día siguiente de que se anunciara la forzada partida de Don Juan Carlos cuando este impresentable que sin duda auspicia todo lo que puede el descrédito público de la corona de España, como buen republicanista que es, fue a instalarse en la Mareta, precisamente un regalo que había recibido el rey de otro monarca, Hussein de Jordania, y que había donado a Patrimonio Nacional.
O sea: Elogia a la república, participa a través de diversas medidas en el descrédito de la corona pero se aprovecha de un regalo que ésta ha recibido y luego va a descojonarse del hijo un rato a Marivent.
Este es el chulo que tenemos en la Moncloa.
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