Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

10 de junio de 2009

Desde el desdén y sin concesiones al adversario

El Presidente ZP no quiso la noche de la derrota electoral aparecer en público y dejó solos dando explicaciones al candidato y a la secretaria de organización. Se quedaron ambos, solos frente al peligro, para que la figura del planetario presidente siguiera inmaculada. (Ya que se apropiaron del nombre del rito religioso para hacer un bautizo civil, a lo mejor quieren también una inmaculada concepción).

No digo que Leire Pajín, no mereciera un castigo de la ciudadanía por impulsar y concebir una campaña tan rastrera y de baja estofa como la que siguió el PSOE, pero Zapatero debía haber apoyado a sus candidatos y haberse justificado ante sus electores.

Pero ¿acaso es extraño en él lo que hizo?

Sabemos que es la telegenia y el talante insustancial lo que siempre ha entregado de sí mismo a los ciudadanos. Probablemente ha sido el presidente más falsario y tramposo que hayamos tenido. Y, como tal, no es de extrañar que sea el que peor encaja las derrotas.

Como es natural – si no, no estaría donde está – ZP no es solo telegenia y talante. Por detrás, en Ferraz o en Moncloa está continuamente maquinando con una hoja de ruta para dar un vuelco a una sociedad que iba bien, pero él no puede tolerar. Envía globos sonda para pulsar la opinión pública, dice y se desdice, toma decisiones descabelladas, aunque luego sean otros los responsables, corta cabezas y firma ceses con pulso firme etc.

Es un maniobrero cuya hoja de ruta tiene un único fin: Permanecer en el poder, pase lo que pase. Es mejor cuatro años que tres; por eso no va a adelantar las elecciones aunque lo va a pasar mal con los frágiles equilibrios que tendrá que hacer para sacar adelante los proyectos legislativos.

Dentro de esa forma táctica y cortoplacista de maniobrar no encaja fácilmente una declaración institucional que suponga el más mínimo reconocimiento al adversario político. A ZP le falta grandeza para dejar de calcular aunque solo sea por un momento cualquier avatar político en clave electoral. No se da cuenta (no es tan listo como algunos creen) de que lo que consigue realmente es transmitir la imagen de un lider noqueado. Lo mismo le sucedió después del atentado de la T4, cuando tardó más de dos días en aparecer ante la opinión pública.

Hoy califica la victoria del PP de espejismo y les dice a los opositores de forma desdeñosa y altanera que “disfruten de su éxito”. Estas expresiones me parecen una falta tal de categoría que no es de extrañar que el debate político se haya hecho hosco y ruin como nunca lo había sido.

Luego vendrán algunos a generalizar y atribuir por igual la responsabilidad a PSOE y PP, desde una equidistancia inadmisible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario