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Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

18 de junio de 2009

¿Hay corrupción de derechas y corrupción de izquierdas?





Desde que tenemos democracia en España, la derecha ha gobernado menos de una tercera parte del tiempo, si incluimos como partido de derechas a UCD. Ha habido entre sus representantes electos o entre sus miembros de ejecutivos, casos de corrupción imperdonables - (la corrupción entre parlamentarios electos o entre gobernantes, siempre es imperdonable) - . Pero entre los políticos socialistas además de ser más frecuente ha sido más injustificable, si cabe. Por múltiples razones: En primer lugar, las propias siglas del PSOE, su propia y pretendida mayor sintonía con las clases trabajadoras hacen que algunos casos rechinen más y provoquen mayor indignación entre la ciudadanía. Desde la izquierda siempre se ha hecho gala de ese plus de legitimidad que supuestamente les proporcionaría su ubicación ideológica: lejos de la propiedad de los medios de producción y cerca de la mano de obra asalariada. Pero esto, como todos sabemos es pura teoría: Los socialistas gustan de sentarse en los consejos de administración capitalistas, y los grandes empresarios lo saben.

Se plantean también problemas de cualificación y de tiempo de vida útil en la política. Quizás fuera oportuno hacer un estudio serio sobre la preparación académica de nuestros políticos. Probablemente veríamos que la derecha tiene una más sólida formación académica que capacita mejor a sus representantes y les proporciona mayores garantías de colocación en la empresa privada. Muchos socialistas – ahí tenemos el ejemplo de Pepe Blanco – se forman en su propio puesto de trabajo, en el que eclosionan , obteniendo la experiencia profesional en el mismo seno de lo público y de la política. Otros u otras llegan a tener el acta de diputado a tan temprana edad, que se hace imposible que hayan podido acumular experiencia o sabiduría alguna para representar a los españoles.

No tengo nada que objetar al hecho de tener representantes parlamentarios bisoños e incultos: La esencia de la soberanía popular es ésa. Por tanto, bienvenido sea cualquier político elegido democráticamente.

Ahora bien: Sí que puede colegirse que si un político tiene pocas posibilidades de situarse fuera de la vida pública y además en el seno de ésta, se le brindan oportunidades que no podría soñar tener fuera de ella (llámense coches oficiales, cacerías, viajes exóticos a lugares lejanos, utilización de jets privados, vacaciones en fincas pertenecientes a Patrimonio Nacional, millonarias reformas en áticos de propiedad estatal etc.), experimentará como consecuencia inmediata una resistencia frente al regreso a la vida normal y vulgar de la que partió, y una natural tendencia a poner los medios – sean cuales sean – para mantenerse en ese status que no quiere perder.

Es en ese momento cuando el político se coloca a sí mismo el cartel de “sobornable”, y las empresas y grupos de presión lo saben.
La pregunta es la siguiente: ¿Es más sobornable el político de izquierdas por necesitar extraer más beneficios crematísticos de la política, al no poder obtenerlos de otro sitio? No debería ser así, pero...

Parece como si el nepotismo político en la derecha fuera más sutil o indetectable. El corrupto de derechas puede valerse de sociedades interpuestas y enrevesados enlaces en el mundo mercantil para lucrarse de forma ilegítima. Pero es raro que se pueda ver implicado en algo tan burdo como estamos viendo estos días con el ex presidente andaluz, Manuel Chávez, o con el Jefe del Centro Nacional de Inteligencia.

En ambos casos, la forma de utilizar los resortes del poder público para el beneficio propio o de sus familiares, ha sido tan grosera, que resulta imposible ver parangón entre las filas populares.

Ayer veía a un periodista, en un debate televisivo, esforzarse por quitar hierro a las implicaciones de Alberto Saíz, diciendo que éste por el momento no se hallaba imputado por los tribunales, mientras que había tres altos cargos del PP que sí lo estaban por el caso Gürtel. Es cierto. Igual que es indudable la gravedad del caso Gürtel. Pero el bochorno de la foto en la cubierta del yate y con el pez espada en la mano debería inhabilitar de forma fulminante y directa a su protagonista para el ejercicio de cualquier cargo público. Eso, sin contar con el tráfico de marfil, el uso de aviones militares para transportar trofeos de caza etc… A propósito de caza… nos viene a la memoria otro gran aficionado, ministro de justicia en el paro, socialista de pro, que pagaba sus trofeos en cash de billetes morados de 500 que muchos no hemos tenido nunca en la mano.

¿Y qué decir de la flamante apoderada de MATSA, hija del Sr. Chávez? - (la empresa debería llamarse, en lugar de Minería de aguas teñidas, minería de aguas turbias). Habría mucho que hablar sobre las subvenciones que obtiene la niña, con cambio legislativo ad-hoc, de por medio.

A muchos nos extrañó cuando Chávez dejó la presidencia de Andalucía, para venirse a Madrid, aunque ahora vislumbramos una posible explicación: Pudo ser un intento de evitar que la corrupción que le salpicaba – conocida ya desde Madrid por su gran Jefe de filas – afectara en la menor medida posible a los votos del PSOE en esa comunidad.

La corrupción siempre da asco, pero si afecta a los socialistas, además de ser usualmente más burda, resulta más indignante.

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