Datos personales

Soy un funcionario madrileño, y trabajo en la Seguridad Social. Nacido en una buena añada; la del 60. A la vez que empezaba a formarme como persona pude ver los últimos coletazos del régimen anterior, sin comprender todavía demasiado lo valiosa y rara que es una democracia avanzada en este mundo de guerras y sátrapas. Hoy me limito a ejercer un derecho de opinión porque me gusta la política (aunque no me gustaría protagonizarla).

13 de noviembre de 2009

En tus manos está...


La campaña puesta en marcha en Extremadura por el Consejo de Juventud de esa Comunidad es un absoluto disparate que demuestra a las claras en qué se esta convirtiendo la política, especialmente la autonómica en los últimos tiempos. Por muchos motivos algunos de los cuales vamos a citar aquí, es un auténtico despropósito, con el que además se ha derrochado dinero público en estos tiempos de crisis.

En primer lugar podríamos referirnos a la bisoñez e inexperiencia de una Consejera que tiene todo el aspecto de tener recién acabada la carrera (si es que tiene alguna) y que da sus conferencias de prensa como una estudiante podría recitar la lección ante el profesor. La cosa podría tener medio pase porque se trata, al fin y al cabo, del Consejo de la Juventud, pero tampoco conviene olvidar que por muy juventud que sea hablamos de un gasto de 14.000 euros, que no es ninguna broma.

En segundo lugar, cabe aludir a la inoportunidad del gasto en estos tiempos de crisis. Cuando mucha gente se está quedando en la calle y carece de medios para subsistir, a estos iluminados se les ocurre la feliz idea de financiar un proyecto sin pies ni cabeza y por completo improductivo que no ayuda a nadie a salir de los verdaderos y prioritarios problemas que aquejan estos meses a la sociedad (y especialmente a zonas desfavorecidas y atrasadas como Extremadura). La obligación de los poderes públicos, cuando disponen de recursos escasos, es saber priorizar los problemas (y desde luego la problemática que se pretende atajar con esta campaña, en el caso de que exista, se encuentra en una posición nada destacada en el ranking de demandas de la ciudadanía).

En tercer lugar la soberbia propia de los imprudentes le deja a uno desesperanzado. Veo como estos políticos de tercera división no solamente no rectifican ante la avalancha de críticas, sino que se reafirman, sin saber percibir de verdad su falta de sintonía con la gente que administran.

En cuarto lugar, he podido constatar que miente Laura Garrido cuando dice que la pretensión es educar en el plano afectivo y no necesariamente sexual. El título de la campaña, unido a lo que en ella se predica, alude claramente a la masturbación. Y esos es algo que se ha pretendido de forma deliberada. No se puede aducir ahora que los medios que, de forma unánime se han mofado de este disparate, han tergiversado la campaña de talleres afectivo-sexuales.

Por último, me parece también oportuno señalar que este tipo de iniciativas solo parten de gobiernos socialistas, tan poco respetuosos con la naturaleza humana y con la inviolabilidad de las conciencias individuales, que quieren intervenir algo tan íntimo como la forma de obtener y administrar el placer sexual. No me parece que ése sea el papel de un político, pero lamentablemente estamos ahora en un modelo de sociedad que pretende reeducarnos a todos desde un plano de obligatoriedad. Por fortuna esta campaña parece no obligar a nadie, pero muy bien podría suceder que formara parte del plan de estudios de educación para la ciudadanía y que a nuestros hijos les empezaran a inculcar estos dudosos valores.
Por favor. Un poco de sentido común.

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