La gente que pitó ayer a Zapatero son los que más respetan a los caídos por España. No es que sean fascistas; es que simpatizan con el ejército y se sienten insultados cada vez que Zapatero participa en estos actos. No se sostiene que se les quiera achacar una falta de respeto hacia los caídos, sólo por el hecho de que sus abucheos y pitidos coincidieran con el momento protocolario que muchos ni veían, no sabían que se estaba produciendo, desde los lejanos lugares en los que les habían estabulado.
Los abucheos y pitidos ya son tradición desde hace varios años y se remontan a antes de la crisis. No traen causa, por lo tanto, de ésta. Ni de la congelación de pensiones o reducción de salarios. Se originaron como una reacción espontánea hace unos años; reacción que al principio se quiso desviar y luego silenciar.
En las primeras ocasiones en que se constató la indignación popular (y espontánea), Zapatero quiso desesperadamente protegerse mediante el protocolo. Aparecía tarde, se cobijaba junto a la familia real y se quedaba sólo únicamente en el momento de la ofrenda floral: No sirvió de nada. La gente repudiaba su mera presencia en ese acto y quería mostrar su repulsa, a pesar del rey, de las coronas de flores y de los muertos por la patria.
Cuanto más pretendía Zapatero escudarse detrás de ese protocolo, más se indignaban los asistentes. Y esa indignación aumentaba cuando, al volver a casa, comprobaban cómo sus pitidos eran silenciados por la televisión pública y se les tachaba de fascistas y nostálgicos del régimen anterior.
Cuanto más pretendía Zapatero escudarse detrás de ese protocolo, más se indignaban los asistentes. Y esa indignación aumentaba cuando, al volver a casa, comprobaban cómo sus pitidos eran silenciados por la televisión pública y se les tachaba de fascistas y nostálgicos del régimen anterior.
Pero la realidad es que la indignación creciente de los asistentes a este acto ha sido alimentada de forma consiente por el propio Zapatero con sus desafortunadas medidas. Ha sido ZP quien ha designado a una ministra catalanista y casi independentista (si no llega a ser separatista, al menos no muestra mucho respeto por la unidad de España, que figura en el artículo segundo de la Constitución como uno de los fines primordiales de la FAS).
Ha sido ZP quien se ha negado obstinadamente por razones políticas a reconocer los méritos de los caídos en las misiones internacionales, otorgándoles condecoraciones de categoría inferior a la que les correspondería (sólo por no tener que reconocer que nuestras FAS están envueltas en verdaderos conflictos armados, a los que se llama eufemísticamente “misiones de paz”).
Ha sido Zapatero el que ha fomentado una imagen pacifista de nuestros ejércitos por completo contradictoria con su verdadera misión (que consiste en estar preparados para la guerra) y les ha reducido a la categoría de ONGs.
Han sido ZP y su ministra Chacón, los que han disuelto unidades históricas de nuestro ejército, para crear otras que bien podrían ser de bomberos o protección civil.
Son ellos mismos quienes siguen maltratando a la Guardia Civil, pagándoles sueldos miserables en términos comparativos con otras fuerzas de seguridad.
Ha sido la ministra quien ha presentado el proyecto de ley de reforma del Ejército y se ha enfrentado con tradiciones respetadas y queridas dentro de la institución militar, que en otros países se habrían salvaguardado como parte de la historia (se ha querido suprimir la participación del Ejército en determinadas celebraciones religiosas y actos conmemorativos).
Pero lo peor de todo:
Ha sido ZP quien ha abierto la caja de pandora al sumergir a nuestro Estado español en una dialéctica plurinacional feraz y turbadora, que sólo ha contribuido al menoscabo de España. Y lo ha hecho por razones partidistas y de conveniencia política, demostrando que le importa bien poco todo aquello que sí que importa a otras sensibilidades.
Ahora estaríamos en la pregunta clave ¿Somos fascistas y nostálgicos por pretender un respeto hacia España y nuestras FAS? ¿Somos unos retrógrados por sentirnos ya hartos de este gobierno rupturista y provocador?
No hay comentarios:
Publicar un comentario