Del Bosque tenía que haber
advertido el peligro que se le avecinaba. No se puede ir a un mundial con un
equipo poco competitivo. España ha ido con una panda de amigos. Tanto insistir
en el ambiente y en la camaradería y se le ha ido lo principal: Jugar al fútbol
y hacerlo además, agresivamente. Parece que por ser campeones, por ser
favoritos, ya no teníamos agresividad. Tanto holandeses como chilenos nos han
vapuleado merecidamente.
Cuando Del Bosque eligió a los
seleccionados, ya habíamos perdido el campeonato. Ahora debe asumir las
consecuencias de su decisión y dimitir. Ya se va con más de lo que se merece,
porque yo creo que no es un buen entrenador. Es un hombre de pasillos, de esos
que saben colocarse bien en la parrilla a través de sus buenas palabras y su
espíritu conciliador. Supo aprovecharse del Real Madrid que le dejó Heinckes y
luego hizo lo mismo con la selección, donde supo aprovechar el trabajo previo
de Luis y las aportaciones del Barsa.
Y qué decir de los jugadores.
Parece que estaban cansados los pobres, y querían irse de vacaciones.
Ha sido una derrota histórica. El cierre de una época y la triste constatación de que en realidad era el Barsa y su buen estado de forma quienes estaban detrás de las victorias de la
selección española.
Por eso a muchos no nos gustaba
la roja: Demasiada dependencia de un equipo que, por añadidura, no se considera
español.
Si por lo menos hubiéramos caído
con dignidad, no seríamos ahora la comidilla de todo el panorama futbolístico
internacional. ¡Menos mal que el Real Madrid ha ganado la Champions!
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