Un día después de que por fin se haya votado la investidura de Rajoy, a las nueve de la mañana en un café de la zona de Moncloa, el ex secretario general y ex candidato del PSOE nos ha dicho a todos que no se resigna a retirarse en su carrera a La Moncloa y, de forma previa a su nuevo nombramiento como Secretario General en un Congreso Extraordinario del PSOE. Todavía confía en unas bases a las que irá a buscar con su Peugeot por toda España, pero su oportunidad ha pasado. Es un cadáver político, no solamente por haber sido defenestrado en el sábado en que el Comité Federal creo la Gestora en Ferraz. Sobre todo lo es por lo que se está sabiendo después. Mucha de esa información que produce escalofríos es indiscutible. Inobjetable porque procede de él mismo. De su boca han salido las barbaridades y no lo puede negar.

Ahora sabemos que había un plan para gobernar con Iglesias y con Rufián. Ahora nos hemos enterado de que a Sánchez los populismos realmente no le producen la incomodidad que en otras fechas nada lejanas le producían. Hemos comprobado también cómo no le ofende ni le molesta que se insulte a su partido porque no tuvo una sola palabra de crítica hacia el discurso pestilente y ofensivo de Rufián e Iglesias. ¡... Y es ése partido el que quiere dirigir nuevamente!
¿Cómo puede dirigir un partido centenario, alguien que miente y retuerce los argumentos como Sánchez? No hay más que escuchar cómo se refería a Telefónica y a dos o tres bancos como los pretendidos causantes de sus faltas de apoyo y de frustrar el entendimiento de la izquierda. Esto es una vileza y además una gran muestra de ignorancia y desconocimiento porque el entendimiento de la izquierda pasa por su podemización. Es decir: Crear un gran frente radical en el que el PSOE tradicional ya tendría muy poco que decir. De eso se ha dado perfecta cuenta Javier Fernández, actual titular de la Gestora.
La falta de entendimiento de la izquierda y, en definitiva, la gran crisis actual de la izquierda española, viene dada por la crisis económica y las masas y mareas de gente indignada que está siendo manipulada por los partidos de nuevo cuño utilizando un mensaje maniqueo y populista que resulta muy fácil digerir por los jóvenes y cabreados de toda la geografía nacional. Es esa gente la que ha huido del PSOE, sobre todo a partir del momento en que su titular - entonces presidente de gobierno - se vio obligado a actuar (por una vez en su vida) con responsabilidad. Fué en mayo de 2010; a partir de aquellas medidas hay que buscar el origen de los movimientos "ciudadanos" y el propio 15 M que, con la ayuda de la prensa, vinieron a originar la fractura de la izquierda.
Y ¿Cómo pensar que puede aspirar a gobernar el Estado español, alguien que reconoce que hay otras naciones que pueden separarse del mismo? Decir que España es una nación de naciones, denota una ignorancia e irresponsabilidad que resulta insoportable. Hablar de seguir neghociando lo innegociable con los separatistas es como decir que se admite la debilidad perpetua del Estado español, que vamos a seguir haciendo concesiones de forma indefinida a algunos territorios de la nación española en detrimento de otros solamente para conseguir el apoyo de sus diputados en las elecciones generales.
Sánchez debería haberse dado cuenta hace mucho de que esa estrategia es fallida. Es un pozo que ya secó Zapatero, porque nadie debe dudar de que todo esto procede de aquel gran tonto útil que consiguió gobernar durante dos legislaturas mediante artimañas y camuflar sus enormes limitaciones detrás de la propaganda y el sectarismo.
Sánchez ha intentado hacer lo mismo, pero el juguete ya no funciona. Los críticos de la Gestora y los barones se han dado por fin cuenta. ¿Cuántas derrotas electorales han sido necesarias? Da igual que hayan sido varias en las que el PSOE se ha desangrado. Lo importante de verdad es que, al menos, ya se han percatado de que hace falta un cambio de estrategia y una aproximación más seria y leal a los electores. Muchos de ellos están deseando votar a un PSOE, serio, moderado, constitucionalista, que intente defender el bienestar social dentro de un gasto razonable y en un marco europeo de aceptación de las consignas sobre limitación del déficit y mantenimiento del techo presupuestario.
La alternativa es la economía bolivariana en las que nos hubiera metido el nuevo PSOE de Sánchez después de ser invadido por los nódulos podemitas. En poco tiempo la economía española estaría en la UCI.
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