Acabarán llevándose el gato al agua. Sin duda. Pero eso no
quiere decir que les asista la razón. Tal y como yo lo veo, aquí teníamos un
proyecto en común surgido en 1978 después de muchos años de dictadura que hoy
quieren denostar y tirar abajo. Muchos ignorantes de hoy, que no tenían edad
para votar entonces, dicen que el sistema está agotado. Lo han intentado todo
para derruirlo. Desde coaliciones inverosímiles formadas por revolucionarios
comunistas y burgueses separatistas catalanes, pasando por mociones de censura
impresentables, hasta cordones sanitarios y frentismos. Toda la maquinaria
propagandística de la izquierda intenta conseguir el poder de forma fraudulenta
y desleal, engañando con mentiras a la ciudadanía.
Y entre esas grandes mentiras está ahora el federalismo “asimétrico”
que habría que relacionar – si consigo entenderles un poco, lo cual es difícil –
con ese diálogo que consideran necesario para resolver el problema catalán. La
democracia está personificada por unos cientos de miles de personas muy activas
que se movilizan con una bandera ilegal, manipulando la historia y reclamando
separarse de la única nación que hay por estos lares; la que les vio nacer y
les verá morir. Todos estos que rechazan seguir con España y juegan sucio, con
todas las artimañas posibles para pervertir la legalidad vigente y conseguir su
propósito insolidario, resulta que están encontrando la comprensión de esa
izquierda anti española que todavía no se siente cómoda en la piel de toro. Y
mira que han pasado años desde que murió el dictador, pero todavía le invocan y
todavía siguen llamando fascistas a quienes son conservadores o simplemente
pertenecen a un partido de derechas.
Bismarck decía que España era de los Estados más fuertes que conocía, porque llevaba siglos intentando destruirse y nunca lo había conseguido. Hoy, yo empiezo a dudar, porque están confabulados demasiados idiotas para destruir España.
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